Archivo de la categoría: ANECDOTARIUM VIAJERUM

Reflexiones «Antipodinas»

– Qué lejos queda ya Australia, ¿eh?.

– Jo, de verdad.

Estábamos en San Diego, esperando nuestro autobús para cruzar la frontera USA-México. Dejábamos atrás otro país y aún no habíamos asimilado el anterior. Y es que en este viaje estamos experimentando una sensación hasta ahora desconocida: recordar partes del trayecto (en general países) como si se tratase de otro viaje que hubiéramos hecho años ha. Pero no, apenas hacía unas semanas que dejamos Australia atrás, y en aquella estación hicimos nuestro particular listado de las 15 cosas que más no llamaron la atención:

  1. A los australianos les gusta muchísimo España, y  saben de nuestra pasión por los tomates, pero creen que nuestra gastronomía y nuestra cultura es igualita a la de México.
  2. Tienen muy arraigada la cultura del camping, cada 30 Km. encuentras zonas de acampada muy bien equipadas: baños y duchas limpias, planchas para cocinar (ellos las llaman barbacoas) con el gas listo para prender, y espacios para las tiendas de campaña o las caravanas, todo completamente gratis. Por supuesto, también existen campings de pago.
  3. El transporte público es bastante deficiente, la escasa demografía lo hace poco rentable para las empresas, pero es muy fácil comprar y vender coches, por lo que muchos viajeros optan por esta opción: llegas, te compras un coche (se pueden conseguir con todo lo necesario para acampar incluido), le das la vuelta al país y al final lo vendes por lo mismo que lo compraste (poco más o menos). Esta no fué nuestra opción.
  4. Sea cual sea tu estilo de viaje, en Australia tienes que preparar la billetera porque todo es muy caro, carísimo. Un aguacate no baja de 2,5$, igual que un mango, o una manzana…; es casi imposible encontrar un café por menos de 5$, el bus urbano anda por los 4$ y un paquete de tabaco no baja de 16$, la habitación más cutre y sucia no baja de 80$, sin baño por supuesto.  Claro, que cualquier trabajador de McDonald’s gana 25$ la hora.
  5. Los productos ecológicos están muy extendidos y se pueden encontrar por todas partes, otra cosa es que puedas pagarlos.
  6. Quizá porque son muy orgánicos, tienen las medicinas alternativas bastante presente en sus vidas.
  7. Hemos disfrutado bastante del amor (o al menos respeto) que sienten por los animales. Los incluyen dentro su «conciencia social», pero, aún así, es inevitable ver las cunetas de las carreteras llenas de canguros atropellados. Nosotros atropellamos una serpiente, fué sin querer.
  8. La diversidad de su fauna es alucinante, hay miles de animales salvajes. Es fácil ver conejos corriendo aquí y allá, como a canguros y a wallabies. Y las «hormigas toro» están también muy presentes, fáciles de identificar por el picotazo que te arrean, son 10 minutos de dolor insoportable, parecido a un martillazo, pero son tan solo 10 minutos. Lo que sí que no verás es a un koala, los han llevado prácticamente al exterminio. Con mucha suerte encontrarás una langosta de tierra, igualitas que las del mar, pero en medio del bosque. Nosotros vimos una.
  9. El ganado viven casi en libertad: vacas, caballos, ovejas…, en grandes prados, y es que las propiedades son enormes. Es un país más grande que toda Europa y cuenta con tan solo 20 millones de habitantes.
  10. Las WIFIs son muy deficientes, sólo en las grandes ciudades puedes navegar medianamente en condiciones. En el medio rural no sale rentable, la escasa demografía.
  11. Son bastante sociables, les gusta compartir sus vidas con la comunidad y mantienen encuentros, principalmente en el medio rural, ya que el vecino más cercano puede que esté a 1 km. Cuando van de visita a casa de alguien o van a una fiesta se llevan sus propias cervezas, vino y comida; lo que sobra se lo llevan de vuelta a casa.
  12. No les da vergüenza reconocer que acabaron con los aborígenes. «We killed them». Los que perviven en ciudades han quedado reducidos a la marginalidad, la confunsión los lleva a las drogas y al alcohol.
  13. Hay muchísimos asiáticos. Esto unido al hecho de la descendencia británica, holandesa, irlandesa, etc de los colonizadores europeos ha creado una interesante mezcolanza, que en la cocina siempre resulta familiar y exótica al mismo tiempo.
  14. Se enfrentan a «problemas» de inmigración, tienen sus propias pateras. Miles de asiáticos, afganos o indios tratan de llegar al país por el norte desde Indonesia. Muchos quedan también en el camino.
  15. No sé si se puede considerar una similutud con España, pero nos llamó la atención los trabajadores en la calle: en España encontramos a uno trabajando y a 5 mirando, eso en Australia no pasa, hay 6 mirando.

UNA MALA OLA

Sucedió cuando llegábamos a Australia. Aún no sabemos de qué forma y manera. Cuando dabamos nuestros primeros pasos por Melbourne advertimos que nos faltaba algo, ni más ni menos que la bolsa de la cámara de fotos , con la cámara y con los discos duros que contenían todas las fotos de nuestro viaje en alta calidad.  Buscamos en el tren, pero en el tren no estaba. Buscamos en el autobús, pero en el autobús no estaba…, ni en el aeropuerto, ni en el avión, tampoco en «objetos perdidos» de las compañías de tren, autobuses o aeropuerto.

Es un auténtico drama del que dos semanas después hemos sido incapaces de recuperarnos.

Ahora estoy tratando de escribir nuestro paso por Malasia y Singapur, ¡pero no hay fotos!. ¿Cómo lo hago?, ¿cómo describir todos los lugares maravillosos que exploramos?, ¿cómo continuamos con el proyecto del blog sin poner imágenes?…
Con el Ipad podemos hacer algunas foticos resultonas para los posts del Facebook, pero el blog es otra cosa, supongo y espero que podáis ver la diferencia.
La cuestión es que no nos rendimos, tenemos que hacernos con un nuevo equipo fotográfico y no lo podemos pagar, pero tenemos muchos y buenos amigos, seguidores y compañeros virtuales que viajan con nosotros en esta fabulosa aventura, en este sueño hecho realidad.
¿Os imagináis lo que estamos pensando?.
¿Sí?.
Pues eso, eso es lo que estamos pensando, ni más ni menos que poner en marcha un crowdfunding, para que entre todos nos echéis una manita y consigamos continuar mostrando, como mejor sabemos, todos los maravillosos lugares que surfeamos; que podamos presentaros a las maravillosas gentes con las que nos encontramos en nuestro camino. Pero el crowdfunding como tal tiene un problema: si no se consigue todo el dinero en un tiempo determinado se pierde todo, y eso no nos gusta nada.
Al final dejamos un número de cuenta bancaria y una de Paypal para que todos los que queráis aportéis unas pelillas. Si llegamos a completar el presupuesto, compraremos un equipo de iguales características al que veníamos utilizando hasta ahora. En caso de no llegar, nos haremos con el mejor equipo posible con lo recaudado. Y si, desafortunadamente, no llegara para un «mal» equipo siquiera, nos tomaremos unos vinos a vuestra salud.
Necesitamos muchos aportes de muchos amigos. Corred la voz, compartid, comentad, que se sepa que un par de locos necesitan pelas para seguir con el proyecto de un blog maravilloso.
Si tenéis empresa o conocéis empresarios, prometemos hacer mención en todas y cada una de las entradas que publiquemos (dentro de lo que WordPress permita hacer en nuestra cuenta).

Os queremos. Queremos seguir publicando fotos, aprendiendo con vosotros, viajando con vosotros.

CUENTA BANCARIA:
ARQUIA Caja de Arquitectos
IBAN: ES44 3183 0801 2500 0125 2953

PAYPAL:
mbrmabel81@hotmail.com

Muchas gracias.

LA GRAN MURALLA CHINA (De cómo perderse la atracción insigne de un país)

Seguramente algún día escriba sobre las diferencias entre ser viajero y ser turista. Nosotros nos consideramos viajeros, tanto que, a veces incluso, huimos de lugares turísticos, especialmente en China, por lo de siempre, son tantos que cualquier lugar de interés estará «petao», atestado y desbordado de miles de ellos haciendo fotos a diestro, a siniestro y al que os escribe, porque allí, para bien o para mal, nosotros somos atracción turística.

La Gran Muralla China tiene como más de 21.000Km, o algo así, de modo que no nos parecía demasiado difícil encontrar un rinconcito más o menos «salvaje».

Teníamos tres opciones:

1.  Ir a un lugar recóndito, perdido de la mano de Dios.

2. Ir a donde va todo el mundo y dejarnos de gilipolleces viajeras.

3. Ir a donde sólo van unos pocos, algo así como un término medio.

Conociendo ya como conocíamos la China, optamos por la tercera opción. La primera, a buen seguro, sería un calvario por las dificultades propias de comunicación, y la segunda sería un calvario por tener que lidiar con las hordas de turistas chinos.

Perfectamente informados (bendito internet), nos fuimos a la estación de buses a coger el autobús exprés 916 que nos llevaría a Huairou, un pueblito a una hora de Beijing. Una vez allí, a 100 metros nos encontraríamos una parada donde tomar el 936, que nos llevaría hasta la misma Muralla. Fácil.

Llevábamos más o menos una hora en el autobús 916 cuando un señor vestido como los conductores y chapurreando inglés nos advirtió de que estábamos en nuestra parada, que era allí donde teníamos que bajarnos. Y nos bajamos. Y entonces nos señaló un coche.

-¿Subirnos al coche? … ¿400 yuanes?… ¡Suputamadre!.

Y nos pusimos a caminar, en medio de la nada, hasta que llegamos  a Huairou. Buscamos y encontramos la parada para el siguiente autobús. Allí decenas de buscavidas nos acosaban ofreciendo transporte a la Muralla, pero nosotros, inmutables, esperábamos  al 936. Y el 936 llegó, y cuando fuimos a entrar el conductor, con gesto muy desagradable, no nos dejó subir al autobús de los cojones, no sabíamos porqué, pero nos dejó tiraos en la parada. Los buscavidas se reían y nos enseñaban fotos de la Muralla. Nosotros, ya bastante cabreados, nos fuimos de allí, teníamos un plan B.

El plan B era tomar un autobús local sin número pero con el nombre del destino, Water Great Wall, en chino o preguntar por Huanghuachéng; empresa nada fácil, pero encontramos la parada de marras. Liamos a un señor del ICBC Bank que nos intentó ayudar, pero cuando llegó el autobús tampoco subimos,  el conductor decía que no iba a donde nosotros queríamos.

El calor empezaba a pasar factura, ya llevábamos varias horas lidiando para nada y pensábamos en desistir, pero el empleado de banca no estaba dispuesto a rendirse, se cambió de ropa y nos acompañó a otra parada, donde tomar el 212, que nos llevaría a otra parada donde pasaba el 211, que ése sí, seguro, más que seguro, nos llevaría a la puta Muralla de los cojones.

Pero donde nos dejó el 212, no pasaba el 211. Había, eso sí, buscavidas ofreciendo su  furgoneta bastante más barata que al princio de la mañana.

– ¿Qué hacemos, tío?

– Yo que sė. Up to you. Por mí, que le den por culo a tos estos cabrones.

– ¡Jodeeeerrrrr!, me puede el orgullo.

– A mí a estas alturas me suda la polla de la Muralla de los huevos. No somos turistas, somos viajeros.

– ¿ Y nos vamos a ir sin ver la Muralla?

– Me la suda la Muralla.

– A mí también.

– Pos al carajo. Ámonos.

– Pos vámonos.

Y nos fuimos sin ver la dichosa Muralla. Al día siguiente lo volvimos a intentar, pero no tuvimos tiempo suficiente porque nos aguardaba un tren hacia Taiyuán.

Sabed que hay autobuses falsos, en paradas falsas, que te llevan por un dineral a donde a ellos les sale de los huevos. Sabed que los autobuses públicos paran antes de su destino para que los «turistas» paguen un dineral en coches privados que finalmente los llevarán al mismo sitio . Pero nosotros no somos turistas, somos viajeros, no nos dejamos timar, pero nos fuimos de China sin ver la Gran Muralla.

 

China (Ola2)-225
Turistas chinos esperando en parada falsa. El 919 y el 877 van a la Muralla, pero la parada oficial está 200m. más adelante.
China (Ola2)-226
Parada oficial.

 

 

TUK-TUK EN LAOS (De cómo no perder malos hábitos)

El rollo Tuk-Tuk en Laos es casi como en cualquier parte del Sudeste Asiático. Pasas caminando por una esquina donde hay una decena de ellos parados dormitando a la sombra de sus vehículos, no los miras porque no quieres que te «acosen», aceleras el paso y clavas la vista en el suelo, pero, inevitablemente, uno de ellos te grita:

– «Tuk-Tuk!!?. Tuk-Tuk!!?… Where you go?»

-«No. Thank you very much», contestas sonriendo, por no decirle que vas a donde te sale de los huevos y que a él qué coño le importa.

Pero hay una decena de ellos aparcados, y los gritos del primero alertan a los demás que igualmente te gritan:

-«Tuk-Tuk!!?. Tuk-Tuk!!?…

– «No, thank you»

– «Tuk-Tuk!!? Tuk-Tuk!!?… Where you go?»

– «No!!!.»

A los últimos ya incluso los miras mal. Dan ganas de pararse a explicarles que ya sabes que son Tuk-Tuk, que no los necesitas, y que por más de ellos que haya, y más veces que te lo ofrezcan, sigues sin necesitarlos. Dan ganas de explicarles que cuando le has dicho al primero que no, se podían dar todos por aludidos, pero no lo haces, a veces, incluso, les dices a dónde vas o de dónde eres.

Pero en Laos tienen algo diferente, al caer la noche se transforman, y ademas de «Tuk-Tuk!!», (si camino yo sólo) puedo  escuchar cosas como:

– «Ladys, sir?, young beautiful ladys?»

– «No, thank you.»

– «Opio?,  Cocain?, Marihuana?…»

Y ahí es donde te tocan la fibra. ¿Marihuana?. ¿Ha dicho maihuana?. Alma la utiliza con fines terapéuticos, sigue con sus pequeños problemas. Quizá pueda darle una sorpresa.

Entonces paro, me giro y le hago un gesto internacionalmente conocido mostrando interés. Nos alejamos unos pasos hacia una esquina oscura y sin testigos, y empezamos la negociación. Consigo algo menos de la mitad del precio de salida (lo que en euros sería una ganga) y me guardo la bolsita con el santo remedio para darle una sorpresa a mi compañera.

Al llegar a la habitación, casi románticamente le cuento mi experiencia, le enseño el tesoro y ella contesta:

– ¡Pero que dices!. ¡¿Cuánto te has gastao?!. ¡Se te ha ido la olla!. ¡¿¿No ves que aquí no puedo elaborarlo??!.

– ¡Vaya por dios!. ¡Voy a tener que fumármela!… ¡Jo!…

 

 

 

 

 

 

 

¿Nominado para The Versatile Blogger Award?

– Fíjate tú que nos han nominado el blog para unos premios.

– ¿Qué premios?

-Los Versatile Blogger Award.

– Qué bién, ¿no?.

– Psssiii, yo que sé. No creo que merezcamos ningún premio por 20 míseras entradas que llevamos. Además, no somos bloggers, sólo contamos el viaje.

– ¿Y quién nos ha nominado?

El ojo del rincón.

-¿Y ahora?

– Ahora hay que seguir unas reglas, poner la foto del premio, publicar la entrada agradeciendo a quien nos nominó, nominar a 15 blogs y poner el enlace y contar siete cosas sobre nosotros.

– ¿Qué vas a hacer?

– Paso.

– Por lo menos, deberías agradecer la nominación.

– Si, eso sí. Muy agradecido El ojo del rincón. Es muy ilusionante que consideres este blog digno de este premio.

– Y… ¿por qué no cuentas al menos una cosa sobre ti?

– No me gustan las reglas. No las sigo.

LOS RUSOS…

Por más que los rusos se pongan a parir entre ellos, a nosotros siempre nos tratan de maravilla, quizá porque somos “amerikanskis”. De hecho me sorprende el parecido que hay entre rusos y españoles, de entrada no son todos rubios de ojos azules, también hay morenos de ojos azules, pelirrojos de ojos azules y asiáticos a patadas, no chinos ni japoneses, más bien mongoles o algo así; y es que Rusia, no lo olvidemos, se extiende a lo largo de dos continentes.

En general son majos, si pueden ayudarte te ayudan y una vez hablas con alguno resultan bastante sociables, aunque tienen cosas «pa matalos», si estás en el super o en el metro o en la calle descuidado mirando algo e interrumpes el paso, no te van a advertir, directamente te empujan y te quitan de en medio; al principio parece mala leche, pero en pocos días acabas tú mismo empujando a las viejas en las escaleras del metro (si es que están en medio).

Cuando no hablan inglés no se preocupan por hablar más despacio o más alto, como hacemos nosotros, simplemente continúan con sus parrafadas, como si nada, entonces desesperan y empiezan los gritos (no quiero saber lo que dicen entonces), pero la solución es sencilla, les hablo en español y gesticulo, me río y al final llegamos a entendernos, o no, pero lo pasamos pipa.

Como dato curioso comentar que la televisión no es el centro de la vida familiar, pocas televisiones hemos visto, y mucho menos encendidas.

Hay una zona, especialmente en Siberia, donde el machismo pervive y el número de mujeres con hijos a su cargo donde el padre es un ausente es la norma.

Aquí también se lleva eso de un ruso trabajando y cinco mirando. Al final, como os digo, se nos parecen bastante. Eso sí, no verás a la gente sonreir facilmente, y es que si hay algo que a nosotros nos sobra y a ellos les falta es hipocresía.

 

El «último» viernes/The «last» Friday

Hoy es viernes.  Como no estoy trabajando no siento esa euforia «prefinde» tan típica. Tampoco la indiferencia de las vacaciones. No tengo el descontrol propio de los viajes. Sin embargo, me he levantado con las entrañas removías. Ya no habrá más viernes en mi casa, ni migas los sábados, ni lasaña los domingos. No habrá partido los miércoles, ni Casa del Reiki los jueves. No veremos crecer a Eva y Marina, ni iremos a la comunión de Lara. No me regañará mamá por no haberle arreglado un grifo, la abuela tiene 101 años… No disfrutaré los éxitos profesionales con mis compañeros…

Dejamos atrás muchas cosas, las dejamos atrás por dos años, y la verdad, nos da mucha pena. Pero nos vamos a dar la  vuelta al mundo, y eso, eso nos da mucha alegría.

___________________________________________________________________________

Today is Friday, since I’m not working I don’t feel that so typical euphoria before the weekend. Neither the indifference of the holidays. I don’t have the own lack of control of the travels. However, I have got up with my feelings disturbed. There will be no more Fridays at house, migas (typical Spanish food) on Saturdays, or lasagna on Sundays. There will be no match on Wednesdays or the Reiki House on Thursdays. We won’t see Eva and Marina grow up or we will go to the  communion of Lara. Mom won’t scold me for not having fixed a tap, the grandmother will be 101 years old… I won’t enjoy professional successes with my colleagues…

We leave many things behind, we leave them behind for two years, and, the truth, we are very sad. But we are going to go around the world, and that, that gives us great joy.