El “último” viernes

Hoy es viernes, como no estoy trabajando no siento esa euforia “prefinde” tan típica. Tampoco la indiferencia de las vacaciones. No tengo el descontrol propio de los viajes. Sin embargo, me he levantado con las entrañas removías. Ya no habrá más viernes en mi casa, ni migas los sábados, ni lasaña los domingos. No habrá partido los miércoles, ni Casa del Reiki los jueves. No veremos crecer a Eva y Marina ni iremos a la comunión de Lara. No me regañará mamá por no haberle arreglado un grifo, la abuela tiene 101 años… No disfrutaré los éxitos profesionales con mis compañeros…

Dejamos atrás muchas cosas, las dejamos atrás por dos años, y la verdad, nos da mucha pena. Pero nos vamos a dar la  vuelta al mundo, y eso, eso nos da mucha alegría.

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